Princesa de Beira (1793-1874)

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Colección Fotográfica Museo Zumalakarregi

Maria Teresa de Braganza nació en el Palacio Real de Lisboa en abril de 1793. Hija del rey de Portugal Juan VI y hermana de Maria Francisca de Braganza, primera esposa del pretendiente Don Carlos .

 

Se casó en 1810 en Río de Janeiro con su primo Pedro Carlos de Borbón, almirante de la Marina portuguesa, con el que tuvo un hijo, el Infante Don Sebastián. Enviudó en 1813. Acompañó a su hermana María Francisca en la corte española, hasta que fueron expulsadas de ésta por Fernando VII, junto al Infante Don Carlos, al estallar el conflicto dinástico. Se establecieron en Portugal, hasta que tuvieron que escapar hacia Inglaterra, acosados por los liberales portugueses.

 

Su hermana María Francisca murió en septiembre de 1834, cuando el pretendiente se acababa de unir a sus tropas en territorio vasco. Maria Teresa mantuvo correspondencia con su cuñado desde la Corte austríaca donde residía y se ocupaba de la educación de sus sobrinos, hasta que en febrero de 1838 se casaban en secreto y por poderes en Salzburgo. Tras un complicado viaje en el que contó con la ayuda de un famoso contrabandista, Ganix de Macaye, para cruzar la frontera pirenaica, la princesa de Beira se reunió con Don Carlos para ratificar su matrimonio en Azpeitia en octubre del mismo año.

 

Tras el Convenio de Bergara Maria Teresa acompañó a su marido en el exilio, primero en Bourges y luego en Trieste done enviudó en 1855.

 

Fuente de la ilustración

La Princesa de Beira jugó un papel fundamental a la hora de sustituir como Pretendiente a Juan III por su hijo Carlos, Carlos VII para los carlistas, sin duda el más carismático de los pretendientes de esta dinastía. Cuando tras la muerte de Carlos VI, Conde de Montemolín en 1860, fue sucedido por su hermano Juan, se produjo una profunda crisis en las filas carlistas porque éste último resultó ser excesivamente liberal para sus seguidores. La Princesa de Beira asumió el papel de matriarca de la familia imponiendo la renuncia a Juan a favor de su hijo Carlos, decisión que certificó con su famosa "Carta a los Españoles" de 1864. En ella renovó el concepto de legitimidad para justificar este cambio en la dinastía.

Maria Teresa de Braganza murió en Trieste en enero de 1874, en plena Segunda Guerra Carlista, cuando su elegido Carlos VII luchaba por conquistar el trono español.