El Abrazo de Bergara contado por el Panorama Español.

26/07/2016
El final de la Primera Guerra Carlista fue muy complicado. Las negociaciones secretas fueron problemáticas y los días previos al Abrazo llenos de vicisitudes. Aquí os ofrecemos el relato de el "Panorama Español. Crónica contemporánea", libro publicado en 1842 que recoge la visión de los hechos de un grupo liberal. La publicación está muy ilustrada y también os ofrecemos los textos que acompañan a estas imágenes. Os recordamos que aún estais a tiempo de visitar nuestra exposición temporal "1839. Ante el Abrazo de Bergara. Gesto e interpretación".

Panorama Español. Crónica Contemporánea. Obra pintoresca (...)  destinada a esponer todos los acontecimientos políticos desde octubre de 1832 hasta nuestros días (...) por una reunión de amigos colaboradores.

Con el fin de terminar la Guerra Civil, Maroto preparaba un convenio, lo que despertaba desconfianza en el ejército carlista. Dufeau dio la contestación que había recibido del Mariscal Soult sobre el posible convenio. Francia lo apoyaría mientras mereciese la aprobación de Espartero, del conde de España y de Cabrera, lo que en principio parecía imposible.

Maroto recibe la respuesta del Mariscal Soult del ayudante Dufeau.

Los movimientos de Maroto, conllevaron un sentimiento de desconfianza materializada en la puesta en circulación de proclamas en su contra.

Tropas carlistas leyendo las proclamas en contra de su mando Maroto.

Dufeau, nombrado por el propio Maroto secretario particular, no desperdiciaba ninguna ocasión para agriar el animo de Maroto contra la camarilla, para favorecer el convenio.

Maroto reunido con Dufeau.

Mucho temía Maroto que se generalizase la insurrección por lo que era indispensable aislarla, tarea que encomendó a Zariategi y Elío. Elío envió a Bera al padre Guillermo, hombre muy influyente y Marotista acérrimo, creyendo que con su prestigio conseguiría hacer abandonar al 5º batallón Navarro la bandera de la insurrección que había levantado Echeverria.

El padre Guillermo con el 5º Batallón Navarro.

Espartero que estaba en Urbina tras la Acción de Legutiano recibió la visita de José Martínez, Brigadier del ejército carlista y enviado de Maroto, quien solicitó del conde-duque una tregua de tres días y una audiencia para que se presentasen las condiciones definitivas que habían de determinar el convenio.

Encuentro entre Espartero y el Brigadier carlista José Martínez.

Maroto, se dirigió a Villarreal, donde vio llegar una compañía que era la Guardia de Honor del pretendiente. Efectivamente, Don Carlos entró en Villarreal casi al mismo tiempo que Maroto que le acompañó hasta la cuesta de Descarga. Maroto adivinó las intenciones de castigarle de Don Carlos a quien no acompañó a Anzuola donde estaría sin la defensa de sus tropas.

Encuentro entre Maroto y don Carlos en Descarga.

A Maroto le acometió de improviso una grave calentura. Poco a poco quedaron embargadas sus facultades, y no volvió después a recobrarlas todas. Atolondrado, demente, loco, apenas la salud le permitió abandonar la cama se quito el bigote. Tuvo el suficiente valor para manifestar a Don Carlos sus deseos de separarse de la cabeza de las tropas que don Carlos no admitió.

Maroto se afeita el bigote antes de visitar a don Carlos.

Espartero con su Estado mayor y la división de Laguardia se encamino a Vergara, donde entró sin que nadie le opusiese resistencia.

Espartero a la entrada de Bergara.

En Zumarraga el Conde de Negri se presento a Maroto y Urbiztondo con una orden de Don Carlos para tomar el mando en jefe del ejército a lo cual Maroto se negó. Cuando llegó el Conde al alojamiento de Maroto, hallábase con este Latorre. Él y Maroto dijeron que para nada reconocían al que antes llamaban su Rey y que estaban dispuestos a rechazarlo a la fuerza.

Encuentro entre Maroto, Simón de la Torre y el Conde de Negri.

Maroto nombró una comisión para redactar el convenio compuesta de los generales Urbiztondo y Latorre, del Brigadier Iturbe, el Coronel Toledo y Lafuente que se trasladó a Oñate y fue recibida por Espartero. Los debates fueron cortos, por cuanto las partes contratantes estaban de antemano convenidas. Firmó Espartero en la conferencia de Oñate y Maroto el 29 de agosto.

 

Firma Espartero el convenio en la Conferencia de Oñate.

Una vez firmado el Convenio por Espartero el 29 de agosto, salieron los comisionados de Maroto del cuartel general de Espartero, no sin haber antes admirado el marcial continente de algunos batallones del ejército constitucional que por casualidad desfilaban cuando salieron ellos de la memorable conferencia de Oñate.

La comisión de Maroto admira el desfile del ejército liberal tras la firma del Convenio.

Cuando Urbiztondo llego al alojamiento de Maroto no se había este todavía levantado de la cama, y quedo sumamente abatido al recibir la fatal nueva. Urbiztondo no pudo hacer más que reiterar a Espartero su promesa de presentar íntegra la división de Castilla. Urbistondo informó a los mandos sobre los intentos ocurridos para no celebrar el convenio.

Encuentro entre Urbistondo y Maroto.

Este día era el 31 de agosto. El General Urbiztondo desfilaba por delante de las tropas constitucionales que había en Vergara a las ordenes del Brigadier Labastida. Espartero llegó  y llevaba a su izquierda al General Maroto con el cual recorrieron ambos ejércitos. Espartero se arrojó en brazos de Maroto.

 

Latorre, Jefe de los vizcaínos en la mañana del 31 llegó a Elgoibar, en cuya casa consistorial reunió toda la plana mayor y oficialidad de los cuerpos, y leyendo el convenio, hizo formar las tropas en seguida para conducirlas a Vergara como se había establecido en el Convenio.

Lectura del Convenio de Bergara por Simón de la Torre a su plana mayor.

Conociendo la intención de Torre de llevar sus tropas a Vergara, don Carlos envió al Brigadier Iturriza "para impedir que Latorre siguiese adelante su camino". De la Torre enfurecido obligó a huir al emisario y avanzó hacia Vergara donde ratificó el Convenio de Vergara con la presencia de sus tropas.

Encuentro entre Simón de la Torre e Iturriza en Placencia.

Perdida la guerra, don Carlos hubo de huir a Francia. Espartero estrechaba a los carlistas, pero teniendo la generosidad de hostilizar sólo desde lejos a la retaguardia enemiga. Las tropas de Don Carlos fueron sucesivamente entrando en Francia, al igual que lo hicieron los mandos que le seguían fieles como Elío, Sopelana, Salazar, Valdespina, el Duque de Granada, el cura Echeverria,...

Don Carlos y su familia pasan a Francia por Urdax.

El fin de la guerra fue celebrada por todos incluso en las Cortes imitando el Abrazo de Bergara. Del Café de la Fontana salieron los vascongados residentes en Madrid, y recorrieron la villa entonando cánticos provinciales al son del tamboril, como es costumbre en su país.

Vascongados residentes en Madrid celebran el fin de la guerra.

Recordad que aún estais a tiempo de visitar en Ormaiztegi la exposición temporal "1839. Ante el Abrazo de Bergara. Gesto e interpretación".

El Abrazo de Bergara contado por el Panorama Español.

Celebración del Convenio de Bergara en Madrid.