175 aniversario de la muerte de Tomás Zumalacárregui

23/06/2010
El día de San Juan, 24 de junio, se cumplen 175 años desde el fallecimiento del general carlista Tomás Zumalacárregui en Zegama

La muerte de Tomás Zumalacárregui
Tras una larga serie de triunfos militares que consolidaban la conquista de Gipuzkoa y gran parte de Bizkaia, Tomás Zumalacárregui se dirigió a sitiar Bilbao en junio de 1835. Llegó el día 13 y en apenas 2 días completó el bloqueo de la ciudad. El segundo día del bombardeo, 15 de junio, cuando dirigía el sitio desde el palacio Quintana, junto a la iglesia de Begoña, fue herido por una bala rebotada.

Palacio Quintana

 

 Los médicos que inmediatamente acudieron a atenderle consideraron que la herida era leve y que sanaría en dos o tres semanas. No obstante Zumalacárregui pide ser atendido por el curandero Petrikillo, al que conoció en la Francesada, y ordena su traslado a Zegama. Al día siguiente colocado sobre una cama que sujetaba un grupo de soldados es trasladado hacia Durango.

Zumalacárregui herido

 


Allí se reunió con Don Carlos que trató de convencerle, inútilmente, de que era mejor evitar su viaje a Zegama. La expedición formada por los 40 soldados que se turnaban llevando la cama, los tres médicos y los ayudantes se encontró en Legutiano con Petrikillo.

Zumalacárregui con Don Carlos

 


Llegaron a Zegama el día 17, a la casa "Mazkiaran barrena" perteneciente a una prima de Tomás y donde aún conservan la mencionada cama. Petrikillo y los tres médicos discutieron sobre el tratamiento más conveniente para la herida del general.

Zumalacárregui en el lecho de muerte

 


Finalmente el 23 de junio Petrikillo, siguiendo las órdenes de Zumalacárregui y contra la opinión de los médicos, le extrajo la bala. Colocada en un platillo la bala fue paseada por Zegama como señal de la pronta recuperación del de Ormaiztegi. Sin embargo al día siguiente falleció el principal líder militar del carlismo en la Primera Guerra Carlista.

Mito

 Para profundizar en los detalles médicos de la muerte de Zumalacárregui contamos con este trabajo de Javier Álvarez Caperochipi, que, en sus propias palabras, aúna el ensayo histórico con el relato.