Alberto Irigoyen

"Aunque no fueran conscientes de ello, junto al dolor de la derrota, la ira ante el avasallamiento de sus libertades y la incertidumbre ante un futuro desconocido los emigrantes vascos, cumpliendo con el mandato del Gernika’ko arbola, llevaron al Nuevo Mundo su fruto de libertad. Mi abuelo, que como tantos otros jamás pudo regresar a su Euskal Herria natal, fue uno de ellos. Mis recuerdos infantiles están poblados de sus nostálgicos relatos que referían al gris Bilbao de su niñez: su madre despellejándose las rodillas en las calzadas de Mallona invocando los favores de la Santa Patrona de la Villa; un Gargantúa que, avanzando al cansino paso de dos bueyes, recorría las calles engullendo niños bajo la indiferente mirada de gigantes y cabezudos; las grúas de la ría desde las cuales solía zambullirse con infantil inconsciencia… y como no, el significado del roble venerado que se erguía, y se yergue aún, en la Villa Foral. Con éstos también me transmitió su irrenunciable sentimiento de “ser” vasco que yo, como tantos otros vasco americanos, orgullosamente heredé y atesoro. El fruto continúa expandiéndose y las casi dos centenares de euskal etxeas que constelan la geografía americana y europea son testimonio de ello". Alberto IRIGOYEN. Historiador. Montevideo. Uruguay.
Alberto Irigoyen
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